Honduras: agrocombustibles y los constantes asesinatos de campesinos en el Bajo Aguan.

Los campesinos José Recinos, Genaro Cuestas, y Joel Santamaría, fueron asesinados el día domingo 5 de junio, en la Finca San Isidro, a manos de miembros de las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Seguridad y sicarios al servicio de los palmeros de la muerte, corroborándose una vez más la impunidad existente en Honduras.

La situación de los  más de  300 mil campesinos sin tierras que sobreviven en el país, contrasta con la opulencia del palmero de la muerte, Migel Facussé que posee alrededor de 16 mil hectáreas de tierras, y se ha consolidado con Reinaldo Canales y René Morales como los dueños y amos del Valle del Aguan.

El conflicto del Aguan ha sido utilizado por los “medios de comunicación” promotores del golpe de estado, como una estratagema para consolidar el régimen feudal existente en el país.  Desde inicios del año pasado comenzó una campaña de descrédito del Movimiento Unificado Campesino del Aguan (MUCA) el que fue señalado como un movimiento subversivo (1).

Posteriormente tuvo lugar la visita a Honduras del sindicado de terrorismo, el venezolano Peña Esclusa, el que en sus “conferencias¨señaló la existencia de un plan B por parte de Hugo Chavez para supuestamente apoderarse de Honduras, el que supuestamente incluía las tomas de tierra en el Bajo Aguan (2).

Los más de cuarenta asesinados en el bajo aguan, es parte de la campaña de terror existente en Honduras, el país con el mayor numero de homicidios percapita  del planeta además de una de las desproporciones en la distribución de ingresos.

El golpe de estado acontecido en el 2009, sirvió de catalizador de las contradicciones económicas  existentes, reafirmándose la violencia  de estado como una garantía para los señores feudales. La represion desatada posterior al golpe ha sido moldeada al estilo de paramilitarización que se dio en Colombia en la década de los 90 y posteriormente intensificada con el Pacto de Ralito (3) y la “refundación”  de ese país a manos de Alvaro Uribe y sus paracos.

Miguel Facusse viene  imponiendo su estilo desde la década de los años 90, cuando el empresario de origen sirio fue uno de los favorecidos con la quiebra de CONADI (Corporación Nacional de Inversiones), posteriormente con la Contrareforma Agraria suscitada en el marco de la Ley de Modernización Agricola, se apoderó de gran parte del Valle del Aguan.

Las condiciones en que viven los campesinos del Aguan y el modelo de plantación existente en Honduras no difiere en su esencia del implementado por los hermanos Unilever en el Congo Belga a principios del siglo pasado. Ese modelo de iniquidad y violaciones sistemáticas a los derechos humanos se vive desde la República Democrática del Congo, pasando por Papua Nueva Guinea, Colombia hasta en Honduras.

El conflicto colombiano que algunos señores de la guerra pretenden replicar en el Aguan, es un gran negocio para los empresarios palmeros y sus ejércitos de sicarios. Ciertamente en el Bajo Aguan no existe un foco guerrillero  como han acusado los “medios de comunicación” propiedad del Señor Jaime Larach Canahuati, pero si se han formado cuerpos de choque que cuentan con la presencia de paramiltares al servicio del palmero del muerte y los intereses  de los alumnos locales de Alvaro Uribe.

Es interesante que Honduras pretenda vender una imagen de paraíso para la inversión (Honduras Open for Business), cuando los indicadores señalan a nuestro país como el campeón de los homicidios, y de la ineptitud del sistema de justicia que ha llegado a niveles de total ineficacia – 80% de los casos denunciados no son investigados – ademas de una corrupción generalizada.

La sangre que corre en el Bajo Aguan es parte de la esquizofrenia existente en el humanismo cristiano. Por un lado el Ministro de Instituto Nacional Agrario (INA) mantiene una posición de supuesto apoyo a los grupos campesinos, mientras el Ministro de seguridad Oscar Alvarez no elude demostrar su admiración por Alvaro Uribe y su mano sangrienta.

Cabe pensar que el retorno incondicional a la Organización de Estados Americanos (OEA), conllevará un recrudecimiento de los asesinatos en el Aguan y de persecución a los que no se adhieren a la supuesta reconciliación parida en Cartagena de indias, bajo los auspicios de Juan Manuel Santos y Hugo Chavez.

En los próximos meses se producirá en Honduras una hambruna, causada por la especulación mundial de alimentos auspiciada entre otras por especuladores como  Goldman Sachs, el cambio climático y los patrones erráticas de precipitaciones, la prioridad concedida a los agrocombustibles sobre la producción de alimentos, y por supuesto la ausencia de una política nacional de producción de alimentos. Falta ver si la respuesta a la hambruna por parte del humanismo cristiano será de índole militar para complacer a la derecha diseñadora de pijamas presidenciales o tomará el camino de responder a las necesidades del pueblo soberano.

La Ceiba 7 de Junio del 2011

(1) http://www.laprensa.hn/content/view/full/394527

(2)http://m.elheraldo.hn/14726/show/f896741e6a5a225d00eba8dee148758e&t=a408af06885c34c96a8dfbe06321aaf2(3)http://es.wikipedia.org/wiki/Pacto_de_Ralito

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