Del acoso jurídico a Visitación Padilla al ametrallamiento de la sede de la Vía Campesina.

La hecatombe por la que atraviesa el pueblo hondureño es cada día mas deplorable. Los golpes originados en el Congreso Nacional contra el Ejecutivo y el Legislativo han generado una destrucción del estado de ley; situación que viene acompañada de una espiral de violencia, que a pesar del maquillaje mediático continúa destruyendo el tejido social.

Corroborando la indefensión que sufre el pueblo hondureño, en las últimas semanas el sistema judicial incrementó su acoso a Visitación Padilla, llegado al desatino de una sentencia en contra de Gladis Lanza; y tras la derrota padecida por la dictadura civil en el ámbito del poder legislativo, al ser aniquilada recientemente su pretensión de darle rango constitucional a la guardia pretoriana inventada por el Partido Nacional, aconteció un no tan misterioso ametrallamiento de la sede de Vía Campesina.

A partir del golpe de Estado del año 2009, promovido desde el poder judicial y el Congreso Nacional, Honduras quedó en manos de grupos económicos muchos de ellos ligados al crimen organizado, los que han utilizado la violencia como una estrategia para intensificar la acumulación de poder.

El engreimiento de un grupúsculo de la elite de poder y su ambición de perpetuarse en el control del estado, les ha producido una perdida de visión sobre la realidad del país. La mezcla de autoengaño y el lucro del saqueo de las instituciones estatales, acompañado de la subasta del territorio nacional, catapulta la distorsión jurídica a la que se han acostumbrado.

El trabajo realizado por Visitación Padilla en defensa de los derechos de las mujeres, es más que emblemático en un país sumido en el machismo, y donde los gobiernos de turno distorsionan las leyes a su discreción en especial las que tiene que ver con transgresiones como el acoso sexual, parte del menú cotidiano de las hondureñas. El caso que enfrenta Gladis Lanza es una muestra concreta de la capacidad de distorsión a la que ha llegado los remanente del poder judicial.

Mientras Honduras sucumbe en la violencia, causada en parte por el colapso del sistema judicial, y el interminable trafico de drogas y armas, las áreas rurales de Honduras son carcomidas por el feudalismo que viene siendo arraigado a través de la expansión de la frontera de los agrocombustibles.

No es gratuito que sea Visitación Padilla, Vía Campesina y las comunidades Garifunas las agredidas en este momento, cuando la dictadura se percata de sus pies de barro y su disfraz anticuado de guerrero en etapa terminal. La reciente derrota en el Congreso Nacional en relación a la policía militar, sacude el deliro de perpetuarse en el poder.

Las consecuencias de las agresiones van a ser más que mediáticas e irreversibles. El pueblo está despertando de la pesadilla en que lo han sumido. El acoso a las feministas, campesinado y el pueblo Garifuna, forma parte de una estrategia de suicidio de la dictadura, la cual se encuentra bajo la mira de la comunidad internacional, quienes apostaron en su momento por la defenestración de la democracia en Honduras como un aliciente para la entrega del territorio y la biodiversidad.

Sambo Creek 2 de Febrero del 2015

Organización Fraternal Negra hondureña, OFRANEH

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