La juventud Garífuna y la bestia de la migración

Sambo Creek, 9 de agosto.- La muerte accidental de Magda Melendez, la joven Garífuna de 18 años la que falleció el pasado 7 de agosto, al caerse del tren carga conocido como la Bestia, es una muestra más del caos existente en Centro América y México.Los restos de Magda se encuentra en la morgue de Nuevo Laredo, a la espera de su repatriación, obstaculizada  por las trabas burocráticas mejicanas y la apatía de los funcionarios hondureños asignados en el consulado de esa ciudad fronteriza.

El incontenible éxodo de la juventud Garífuna hacia los Estados Unidos se agudizó desde el año 2014, cuando aconteció la denominada “cruzada de los niños”. Episodio singular, en el que más de 70,000 menores de edad sin acompañamiento alguno, arribaron a la frontera de los Estados Unidos entre octubre del 2013 a junio del 2014. El contagio social atizado por la interpretación incorrecta de la Ley estadounidense denominada DACA, y el impulso brindado por el crimen organizado, el que se lucró de la estampida; sirvió para que los Estados Unidos finalmente asumieran que existe un desastre económico político en Centroamérica, causado por  los señores feudales que han gobernado durante décadas con el beneplácito de Washington.

La presencia durante más de dos siglos del pueblo Garífuna en Centroamérica ha estado marcada por la condición de pueblo horticultor recolector, siendo la migración constante una de nuestras características culturales. Somos un pueblo transfronteriso que si bien nos identificamos con nuestras comunidades de origen, hemos creado una enorme colonia en los Estados Unidos, en donde muchos de nuestros familiares se han radicado, dando lugar a un flujo constante entre la costa caribe de Centro América y las urbes de los Estados Unidos.

El caso de la aparente muerte accidental de Magda, no es aislado. La mayoría de los migrantes narran los vejámenes a los que se ven expuestos a manso de las autoridades mejicanas, crimen organizado y los agentes del servicio migratorio estadounidense. Muchos jóvenes garífunas han desparecido en el camino sin dejar rastro alguno. Fosas como la de la masacre de San Fernando abundan, sin que hasta la fecha hayan sido exhumados los restos de los asesinatos cometidos por los zetas y otros grupos paramilitares.

Las fotos de Magda que circulan en las redes sociales son impactantes. Desde el cadáver cercenado por el tren, hasta los retratos de una joven plena de belleza e inocencia. Magda deja un hijo, que posiblemente fue de los factores que la catapultaron a emigrar hacia un norte desconocido.

Podemos indicar que el 90% de la juventud garífuna se encuentra desempleada, engrosando ese enorme ejercito de ninis (ni estudian ni trabajan) centroamericanos, lo que nos hace temer que estamos frente otra más de las generaciones perdidas. De ahí que ese norte imaginario de una bonanza inexistente continúe siendo un imán para los centroamericanos.

Solicitamos de forma  encarecida a la Cancillería hondureña que por lo menos apoye en las gestiones del traslado de los restos de Magda Melendez, ya que en nuestra cultura el culto a los fallecidos forma parte integral de la cosmovisión Garífuna.

Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH.

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